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Cómo superar la adicción al móvil

Tres movimientos y nos libramos de un enorme desperdicio: la adicción al móvil. No hacer scroll siempre, desactivar (casi) todas las notificaciones, poder separarse físicamente del objeto convertido en prótesis electrónica. Todo basado en un cálculo probado por diversos estudios científicos: alrededor de un tercio del tiempo que pasamos con dispositivos electrónicos es tiempo perdido. Podríamos prescindir de ellos. Y sólo mide nuestro nivel de dependencia. Sigue estos consejos de Movical:

CÓMO CURAR LA ADICCIÓN AL MÓVIL

Es una nueva forma de adicción. Muy extendida, muy grave y también peligrosa para nuestro equilibrio psicofísico: un auténtico despilfarro en términos de salud. Con la evolución de la tecnología, y por tanto de las diferentes funciones, hemos llegado a una media de 3 horas por persona, cada día, jugueteando con nuestros smartphones. A esto hay que añadir el tiempo de las llamadas telefónicas, que, por supuesto, varía de una persona a otra. Y el hecho de que, de media, cada uno de nosotros apaga el teléfono 2.617 veces al día. Tiempo que a menudo se pierde.

ADICCIÓN AL SMARTPHONE

Nuestra monitorización se ha vuelto continua y obsesiva, como la adicción a las drogas. Según una encuesta del Bank of America, un tercio de los ciudadanos estadounidenses revisan constantemente sus smartphones, 2 de cada 3 lo hacen incluso en la cama cuando se van a dormir (de ahí el aumento del insomnio y la disminución de las horas medias de sueño).

El número total de comprobaciones es de 150 veces al día, especialmente entre los adolescentes, y da lugar a un gesto mecánico, casi inconsciente, que se repite siete veces por hora. Según un informe del centro de investigación Pew, el 44% de los adolescentes admite comprobar sus dispositivos para leer mensajes y/o notificaciones inmediatamente después de despertarse. Y el 54% admite pasar demasiado tiempo con sus teléfonos. Pero no saben qué hacer.

¿CÓMO DEJAR DE UTILIZAR EL MÓVIL?

Para dejar de usar el móvil compulsivamente, hay que elegir formas sensatas. Y no cabe imaginar prohibiciones como las que han servido para disminuir la adicción al tabaco y los daños que causa. Vivimos en una época en la que los dispositivos electrónicos son prótesis de nuestra vida cotidiana, y no podemos desprendernos de ellos tan fácilmente. Con un smartphone pagamos nuestras facturas, echamos gasolina, subimos a un tren o a un avión. Pasamos el control del pase verde. No es sólo una herramienta para comunicarnos rápida y continuamente. Por eso, lo importante es ser capaces de entender cuál puede ser la dosis «adecuada» de uso del móvil, cuáles son los límites posibles (y no perjudiciales) que podemos autoasignarnos.

CÓMO SUPERAR LA ADICCIÓN AL MÓVIL

Entender cuál es la dosis adecuada de acceso a los servicios digitales es ya un muy buen punto de partida para superar la adicción al móvil. Algunas investigaciones científicas nos dicen que el tiempo que somos adictos al móvil, es decir, el tiempo que perdemos absolutamente porque no podemos prescindir de él, equivale aproximadamente a un tercio de su uso. He aquí, pues, la base de nuestro camino: reducir la frecuencia con la que estamos pegados al móvil en un 30% con respecto a nuestro uso habitual. ¿Y los demás pasos?

  • Tomarse su tiempo. No es imprescindible aprovechar cualquier momento libre, incluso un paseo por la calle, para toquetear y desplazarse por el móvil. Es tiempo perdido y quitado a cosas más agradables, y crea adicción con la desafortunada idea de matar el tiempo con el smartphone de turno. En lugar de eso, acostúmbrese a hacer scroll en el móvil en determinados momentos y horas del día, y quizá no todos los días.
  • Desactiva las notificaciones. Las notificaciones son casi todas inútiles: las de tus hijos o tu madre son imprescindibles. O de un determinado compañero de trabajo. Para el resto puedes desactivarlas, y recuerda que la mayoría de las adicciones están asociadas a un neurotransmisor llamado dopamina. Y la dopamina aumenta cuando recibimos notificaciones externas, como anuncios, o cuando jugueteamos para consultar el móvil.
  • Separarse del móvil. La adicción al móvil también está ligada a su posicionamiento: siempre está en nuestra compañía. Y, sin embargo, necesitamos separarnos de él en varias ocasiones. Por ejemplo: en la mesa, es señal de mala educación poner el smartphone junto a los platos.

Lo mismo ocurre con el timbre que suena durante una conversación. El móvil no debe usarse, como la televisión, ni siquiera en el dormitorio, y alguien se las arregla para dejarlo en la entrada al entrar en casa. Eso significa que está superando la adicción.

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